Perderse no es un retroceso
- Massiel Escobar

- 26 feb 2025
- 3 min de lectura
Perderse no es un retroceso, perderse es solo otra forma de encontrarse.
Algo que me ha enseñado mi mamá desde pequeña es que la mejor manera de conocer una ciudad es perdiéndose en ella, y ¿por qué eso no puede aplicarse a uno mismo como identidad? Hace poco escuché en un podcast que preguntaba: ¿Quién eres? Y no te puedes responder ni con tu carrera, ni con algo que tenga que ver con alguien más. Es decir, no puedo definirme como “diseñadora” ni como “esposa de…” o “mamá de…”.
Tienes que definirte a ti misma, y eso me dejó pensando… Porque puede que si me pongo a reflexionar, me definen más mis acciones, mis valores y mi coherencia, más que lo que hago, ¿no? Y eso empezó una cadena de darme cuenta de que, a veces, me he sentido muy perdida al tratar de encontrar lo que me hace feliz. No es por falta de intentarlo, pero puede ser por falta de disciplina.
Viendo hacia atrás, me doy cuenta de que, como digo, me he perdido muchas veces por situaciones externas o internas, pero siempre he vuelto a mi misma base, pero repotenciada. Es por ello que, para mí, perderse no es retroceder. Perderse puede ser el mayor acto de amor propio que te haga la vida. Y ahora te toca a ti: buscar ese camino, encontrar eso que vuelva a encender tu alma. Puede que la disciplina sea quien te ayude a salir del hueco, o la llama de sentirte viva de nuevo. Pero es importante que te des cuenta de que solo depende de ti. Encontrarte y dedicarte el tiempo que necesitas es tu responsabilidad. Nadie puede hacerlo por ti, pero eso también es algo hermoso.
¿Y cómo hago yo cuando necesito volver a encontrarme?
Pues puede variar un poco, y al principio hasta siento un poco de resistencia a hacerlo, pero en verdad siempre ha consistido en los mismos pasos básicos. Hay unos que, por más banales que suenen, son los que más me funcionan.
Haz journaling. Empieza utilizando una pregunta que te hagas a ti misma, como: ¿Por qué me siento perdida? ¿Dónde estoy hoy y adónde quiero ir? ¿Cómo se vería un día perfecto para mí? Agarra una hoja y un lápiz, o un documento de Google Drive o las notas en tu teléfono. Ponte música sin letra y empieza a escribir, sin juzgar, sin pensarlo demasiado. Solo deja que fluya. Hay días en los que solo lo que puedo hacer es garabatos, y esos también funcionan...
Busca inspiración. Pásate unas cuantas horas en redes sociales, ¿por qué no? Si ya lo haces constantemente. Pero, en vez de ponerte en el rol de “pobrecita yo comparada con...”, ponte en el rol de “¿qué me inspira de...?” y busca. Ve qué imágenes, qué estilo de vida, qué colores, qué vibra contigo. Guárdalas y agrúpalas. Seguro que, una vez las veas todas juntas, te darás cuenta de que todo vibra en conjunto, en perfecta armonía, para lo que quieres para tu vida. Utiliza esa energía como esa luz que alumbra el camino.
Sé específica. Ahora toca escribir de manera más específica. Describe cada imagen, qué es lo que resuena contigo y qué es lo que quieres lograr con esa imagen. Anota tus metas, sé clara en lo que quieres.
Ahora cuídate a ti. Los pasos anteriores fueron para alimentar tu alma y alumbrar el camino, ahora toca hacer el “fake it till you make it”. Párate cada día y, así trabajes desde casa, vayas a la oficina o estés desempleada, arréglate para ti. Ese arreglarte para ti puede solo significar peinarte y hacerte una coleta, o puede ser ponerte un rubor o tu perfume favorito. Pero haz algo cada mañana que te dé ese impulso de motivación externa que tanto nos ayuda.
Medita. Sí, suena cliché, pero si es así, es por algo, ¿no? No tiene que ser una meditación larga. Solo puede ser 5 minutos, y puede ser una meditación activa. Lo importante es que estés conectada con tus pensamientos, pero esos minutos de silencio pueden cambiar todo tu día.
Ahora ponte en acción. Todo suena muy bonito, pero si solo lo dejamos en planes nada se va a cumplir. No por hacer un vision board significa que esa es ya tu vida. Una cosa es “fake it till you make it” y otra es esperar que todo cambie mágicamente. Vas a tener que poner acción en cada una de esas metas, y ahí es donde entra la constancia y la disciplina.
No soy perfecta y estoy MUY lejos de serlo, pero de una experta en perderse a otra, no estás sola.
Comentarios