top of page
Buscar

Hacer las pases con el miedo.

  • Foto del escritor: Massiel Escobar
    Massiel Escobar
  • 9 mar 2025
  • 3 min de lectura

Verga. Estoy en todo mi derecho de tener miedo.


Y en vez de ahogarme en él o en tratar de fingir que no lo tengo, lo que realmente necesito es relajarme. ¡Re-la-jár-me! Marico, basta. Acepta que tienes miedo. Por todo lo que has pasado, es completamente normal. Pasaste por un puto infierno. Es normal que te duela. Es normal que los malditos traumas existan, porque no son una historia inventada en tu cabeza, son una puta realidad. Algo que te pasó. Algo con lo que vas a vivir toda tu vida.


Pero basta. Basta de vivir con este puto miedo.


¿Qué es esta vaina? Todos los días escarbando en la herida, buscando una solución que NO EXISTE. Lo que pasó, pasó. No fue tu culpa. No fue culpa de nadie. Pasó y punto. Y nunca, nunca vas a saber por qué. La vida no viene con un puto manual y ya es hora de que hagas las malditas paces con eso.


Fue un capítulo de tu vida que dolió demasiado. ¿Te enseñó cosas? Puede ser. ¿Lo agradeces? No, y está bien que no lo hagas. Pero lo que sí tienes que hacer es aceptarlo. Aceptarlo para poder vivir tu presente. Para poder ser feliz en lo que cabe, porque por más llanto, por más reflexión, por más nada… NADA te va a devolver la inocencia de antes. Nada te va a devolver la ilusión. Nada te va a devolver a Sebastián.


Verga… al menos sé feliz por lo que viene.


Porque la vida es corta, Massiel. Y estoy harta, HARTA, de sentir que se va a acabar pronto solo porque este puto miedo me asfixia cada vez que pienso en el futuro. Esta ansiedad me está consumiendo. Y no solo a mí. También a lo que me rodea. Porque todo en mí lo siente. Todo mi cuerpo lo siente. Y es injusto. Injusto porque me quedo atrapada en este limbo donde no acepto ni disfruto nada al 100% por miedo.


Verga, Massi, quiérete un poco.


Disfruta cada día, porque CADA DÍA ES UN PUTO REGALO. Basta ya. Deja de tener tanto miedo a la muerte, de vivir con la angustia de lo que podría pasar, de los demás, del futuro. Empieza a pensar en ti. En disfrutar cada día al máximo. Porque Massiel, te lo juro: te lo mereces. Te mereces estar presente. Te mereces cada emoción, cada ilusión.


Por favor.


Está bien tener miedo. No trates de sacarle la quinta pata al gato ni de convencerte de que tienes premoniciones. Sabes que tu mente muchas veces juega en tu contra. Sabes que hay una parte de ti que solo quiere protegerse, estar preparada, pero no puedes dejar que eso te robe este momento.


Tampoco tienes que sentirte presionada a “estar bien” o a que todo sea perfecto. Eso no existe. Lo único sano es escuchar tu cuerpo y disfrutar cada momento.


Sabes cómo dicen que cuando meditas, los pensamientos deben pasar como nubes, sin aferrarte a ellos. Pues haz lo mismo con cada pensamiento destructivo, con cada ansiedad. Déjalo pasar. Acéptalo y sigue adelante. Escucha tu cuerpo. Pasa más tiempo en silencio. Aprende a sentirte cómoda con el miedo, porque es normal que lo sientas. Es normal que estés ansiosa. Basta ya de castigarte por eso.


Sé feliz y acéptalo.


Si estás ansiosa, acéptalo.

Si estás triste, acéptalo.

Si tienes miedo, acéptalo.


Todos tus sentimientos son válidos. Todos tus miedos son válidos. Pasaste por un infierno y sobreviviste. Y ahora estás pasando por algo que toca muy de cerca esas heridas. Es normal sentirse en la mierda. Es normal tener miedo. Sí, sí, sí, te lo has repetido mil veces. Pues repítetelo una más hasta que te lo creas:


Massiel, eres demasiado arrecha. Eres una jodida dura. Eres valiente por volverlo a intentar, a pesar de no saber cuál será el resultado. Eso es de valientes. No todo el mundo tiene la fuerza interna para enfrentar sus demonios cada día y, aun así, hacer la elección consciente de revivir un trauma con la esperanza de un final diferente.


Eres una jodida maravilla. Acéptalo. Créetelo. Y da lo mejor de ti para encontrar ese punto medio entre aceptar lo que sientes y buscar la paz.


Te amo, Massiel. Nunca lo olvides.

 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
Aprendiendo a estar conmigo.

Dicen que tenemos dos vidas, y la segunda empieza cuando nos damos cuenta de que solo tenemos una. Y me pregunto: ¿esto también aplica...

 
 
 
La vida que aún nos queda

Hoy estuve en el hospital con la abuela de mi esposo. Está un poco malita después de un intento de operación, y como en muchos...

 
 
 

Comentarios


bottom of page