top of page
Buscar

Aprendiendo a estar conmigo.

  • Foto del escritor: Massiel Escobar
    Massiel Escobar
  • 6 mar 2025
  • 3 min de lectura

Dicen que tenemos dos vidas, y la segunda empieza cuando nos damos cuenta de que solo tenemos una. Y me pregunto: ¿esto también aplica para nuestro cuerpo?


A medida que crecemos, empezamos a darnos cuenta de que nuestro cuerpo es nuestro templo y que debemos cuidarlo. Ahora, más que nunca, estamos bombardeados con información sobre autocuidado: que si meditar, que si no tomar alcohol, que si los detox, los jugos verdes, el ayuno, las hormonas, el cepillado en seco, el journaling... Y lo curioso es que muchas de estas prácticas se contradicen entre sí. Es fácil perderse entre tanto "autocuidado" y, a veces, incluso confundir el descanso con la procrastinación.


Lo sé porque soy experta en eso.


Pero me doy cuenta de que hay una diferencia enorme entre los días en los que procrastino y los días en los que realmente necesito descanso. Mi estado de ánimo cambia completamente cuando escucho mi cuerpo y tomo acción. Algo que quiero implementar en mi vida es empezar a tener citas conmigo misma.


Hace unos meses me mudé a un pueblo a las afueras de Barcelona. Aunque mi entorno ahora es pacífico y estoy lejos de todo lo que antes me drenaba, sigo viviendo con el "mindset" de la ciudad. Busco el ruido constante, y aunque mi cuerpo descanse, mi mente no se permite parar. No sé si me explico, pero soy de las que necesitan tener algo sonando de fondo todo el tiempo. La única diferencia es que, cuando vuelvo a la ciudad, me agobio porque ya no elijo el sonido que quiero escuchar.


Por eso, quiero empezar a tener citas conmigo misma. Y no me refiero a ir a comer sola o al cine. Me refiero a hacer compromisos conmigo misma, con las cosas que quiero hacer: sentarme en silencio o con ruido blanco y escribir estos posts que me ayudan a vaciar la mente, cocinar algo que me encante sin distracciones o ver una película sin el móvil en la mano. Mi cerebro está demasiado acostumbrado a los estímulos constantes, y quiero aprender a sentir paz en mi propio cuerpo y en mi propia compañía. Quiero ritualizar mis mañanas, disfrutar de mi tiempo a solas y encontrar lo que a mí me hace bien.


Porque, si hay algo que me obsesiona, es el autocuidado. Los libros que leo son de autoayuda y motivación, mi Pinterest está lleno de tips para mejorar mi vida y frases que me hacen feliz. Pero ahora quiero ser coherente entre la vida que llevo y la vida ideal que tengo en mi cabeza.


En otro post les compartí algunas cosas que hago cuando quiero hacer "refocus". Se los dejo aquí por si les ayuda: "Volviendo a planear"


Y aquí les comparto algunas prácticas de autocuidado que yo hago y que, con los años, he comprobado que me funcionan:


  1. Cepillado en seco: Mi piel es muy seca y tengo mala circulación. Esto me ayuda a sentirme más calmada y a mejorar mi piel. No soy tan constante como debería, pero siempre noto la diferencia.

  2. Tapping: Puede parecer raro si lo ves desde fuera, pero a mí me ayuda muchísimo a centrarme y a calmarme. Es como una meditación activa.

  3. Caminar: Intento caminar cada día al menos 20 minutos con la intención de caminar. A veces escucho un podcast corto para motivarme o simplemente disfruto del silencio.

  4. Meditar: No lo hago tanto como quisiera, pero cuando lo hago, noto una gran diferencia en mi paciencia y enfoque. Con solo 5 minutos en silencio, mi día cambia.

  5. Rutina de skincare sencilla: Cuanto más simple, mejor. No es necesario gastar miles de euros al año en productos. Encuentra algo que te funcione y síguelo. La clave está en la constancia.

  6. Tomar el sol al menos 10 minutos al día: A veces lo hago mientras camino, pero otros días simplemente me quedo bajo el sol, sin protector, imaginando que mi energía se recarga. Somos seres de luz, hay que respetar el sol, no temerle.

  7. Journaling: Escribir me ha salvado la vida y la cordura. No sigo reglas, simplemente escribo lo que pienso. Pero hay muchas formas de hacerlo: con "prompts", con preguntas, con listas. Encuentra lo que te funcione.

  8. Earthing: Caminar descalza por la naturaleza. Desde que vivo en una casa, me siento más conectada con la tierra. Me hace sentir parte de algo más grande. Puedes intentarlo en el jardín, en la playa o en un parque.

  9. Visualizaciones: Puede sonar "woo-woo", pero a mí me encanta imaginar que el agua de la ducha se lleva todo el peso del día y las energías negativas.


Cada vez que practico alguna de estas cosas, siento que estoy teniendo una cita conmigo misma. Y te pregunto: ¿Cuándo fue la última vez que tuviste una cita contigo?


 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
Hacer las pases con el miedo.

Verga. Estoy en todo mi derecho de tener miedo. Y en vez de ahogarme en él o en tratar de fingir que no lo tengo, lo que realmente...

 
 
 
La vida que aún nos queda

Hoy estuve en el hospital con la abuela de mi esposo. Está un poco malita después de un intento de operación, y como en muchos...

 
 
 

Comentarios


bottom of page